Martina Benvenutto: la voz que convierte un escenario en un lugar de pertenencia
- 12 ago
- 6 min de lectura

Hay un instante, justo antes de que todo empiece, en el que todavía no ha ocurrido nada.
Las luces están preparadas. El público espera. El escenario permanece en silencio.
Y alguien respira.
Para Martina Benvenutto, ese momento importa. Antes de salir a escena se concede unos minutos para estar en silencio, repasar el guion y recordar algo aparentemente sencillo: no se trata de hacerlo perfecto. Se trata de estar presente.
Quizá esa frase explique mejor que ninguna otra su manera de entender la comunicación.
Martina no concibe el escenario como un lugar desde el que hablar a los demás, sino como un espacio desde el que acercarse a ellos. Un territorio donde una voz puede convertirse en puente, donde una historia puede abrir una conversación y donde la emoción consigue hacer algo que las palabras, por sí solas, no siempre alcanzan: permanecer.
Desde muy joven encontró en el arte una forma de expresarse con libertad. Con el tiempo, esa intuición se transformó en una manera profundamente humana de estar frente al público, basada en la sensibilidad, la cercanía y la autenticidad.
Durante los últimos años, su voz ha acompañado uno de los momentos más simbólicos de ELLA Festival Mallorca: la inauguración. Ese instante en el que el festival deja de ser un programa, una fecha o un lugar y comienza a convertirse en una experiencia compartida.
Dar la bienvenida puede parecer un gesto sencillo. Pero hacer que alguien se sienta verdaderamente bienvenida es otra cosa.
Implica mirar más allá del escenario. Entender quién está escuchando. Crear un espacio donde diferentes historias, identidades y formas de vivir puedan encontrarse sin necesidad de explicarse.
Para Martina, ahí reside también el poder del arte: en hacer visible lo que durante demasiado tiempo permaneció fuera del foco, en cuestionar prejuicios y en permitir que alguien se reconozca, quizá por primera vez, en aquello que tiene delante.
Hablamos con ella sobre el escenario y lo que sucede antes de pisarlo, sobre emoción, identidad y representación; sobre las historias que todavía necesitan ser escuchadas y sobre esa misteriosa conexión que aparece cuando una persona se expresa desde un lugar verdadero y, al otro lado, alguien siente que esas palabras también le pertenecen.

¿Cómo comenzó tu camino en el mundo artístico? ¿Qué te llevó a conectar con el escenario y la comunicación como forma de expresión?
Desde muy pequeña sentí que el arte era el lugar donde podía expresarme con mayor libertad. Siempre me atrajeron la creatividad, la estética y las personas. Con el tiempo descubrí que el escenario no era solo un lugar para hablar, sino un espacio para conectar, emocionar y crear puentes entre quienes cuentan historias y quienes las reciben.
¿Cómo definirías tu lenguaje artístico? ¿Qué intentas transmitir cuando estás sobre el escenario?
Lo definiría como un lenguaje muy humano. Me gusta comunicar desde la sensibilidad, la cercanía y la autenticidad. Cuando estoy sobre el escenario intento que las personas se sientan parte de lo que está ocurriendo, que no solo asistan a un acto, sino que vivan una experiencia.
¿De dónde nace tu inspiración? ¿Qué papel juega la emoción en tu trabajo?
Mi inspiración nace de las personas, de las conversaciones, del arte en todas sus formas y de las historias de vida. La emoción es el centro de todo lo que hago. Creo que cuando algo emociona, permanece en la memoria.
Has sido presentadora de la inauguración de ELLA durante los últimos años, ¿cómo vives ese momento desde dentro? ¿Qué significa para ti abrir un espacio como ELLA a través de tu voz?
Es un privilegio y también una gran responsabilidad. ELLA representa un espacio de libertad, diversidad y cultura, y poder dar la bienvenida al festival cada año es un honor. Intento que mis palabras transmitan precisamente eso: que todas las personas se sientan bienvenidas y parte de una comunidad que celebra la autenticidad.
¿Cómo preparas ese momento? ¿Hay algo ritual o especial antes de salir al escenario?
Siempre dedico unos minutos a estar en silencio. Repaso el guion, respiro profundamente y me recuerdo que lo importante no es hacerlo perfecto, sino estar presente. Cuando salgo al escenario intento disfrutar del momento y conectar con el público de una forma natural.
¿Crees que el arte puede generar cambio social? ¿De qué manera? ¿Qué responsabilidad sientes como artista en los espacios que habitas?
Estoy convencida de que el arte tiene la capacidad de abrir conversaciones, cuestionar prejuicios y acercar realidades que muchas veces permanecen invisibles. Como artista y comunicadora siento la responsabilidad de contribuir a crear espacios donde todas las personas puedan sentirse representadas y escuchadas.

¿Qué tipo de historias crees que aún necesitan más espacio dentro de la cultura?
Todas aquellas que durante mucho tiempo no han tenido suficiente visibilidad. Historias diversas, valientes y reales, contadas desde el respeto y la humanidad. La cultura es mucho más rica cuando incorpora diferentes miradas y experiencias.
¿Cómo dialoga tu identidad con tu expresión artística? ¿Sientes que tu presencia en el escenario tiene un impacto más allá del momento artístico?
Mi identidad forma parte de quién soy y, por tanto, también de mi forma de comunicar. Nunca he querido que defina todo mi trabajo, pero tampoco esconderla. Si mi presencia puede ayudar a que alguien se sienta identificado, comprendido o vea nuevas posibilidades para sí mismo, entonces el escenario trasciende el momento artístico y se convierte también en un espacio de representación.
¿Qué hace especial ELLA para ti como artista? ¿Qué tipo de conexión se genera con el público en este espacio?
ELLA tiene algo muy difícil de encontrar: reúne cultura, arte y diversidad desde un lugar auténtico. Se crea una conexión muy sincera con el público porque existe una sensación de libertad y respeto que invita a las personas a mostrarse tal y como son.
¿Ha habido algún momento en el escenario que te haya marcado especialmente? ¿Cuándo sientes que todo tiene sentido?
Hay muchos momentos que recuerdo con cariño, pero los más especiales son aquellos en los que ves la emoción en el público. Una mirada, un aplauso sincero o una conversación después del evento pueden tener mucho más valor que cualquier reconocimiento. Ahí es cuando siento que todo tiene sentido.
¿Qué le dirías a alguien que quiere expresarse pero aún no se atreve?
Le diría que no espere a sentirse preparado, porque probablemente ese momento nunca llegue. Todos sentimos miedo alguna vez. Lo importante es dar el primer paso y ser fiel a uno mismo. Cuando uno se expresa desde la verdad, siempre encuentra a personas que conectan con esa autenticidad.

Cuando estar presente es suficiente
Después de hablar con Martina, una frase permanece:
“Lo importante no es hacerlo perfecto, sino estar presente.”
Podría ser simplemente una reflexión sobre el escenario. Sobre controlar los nervios, respirar y dejar que las palabras encuentren su lugar.
Pero quizá hable también de algo mucho más grande.
Pasamos buena parte de la vida esperando sentirnos preparadas.
Preparadas para hablar.Para ocupar espacio.Para mostrar quiénes somos.Para atrevernos.
Y, mientras esperamos, corremos el riesgo de confundir la seguridad con la ausencia de miedo, cuando muchas veces la valentía consiste precisamente en hacer algo mientras el miedo sigue ahí.
Martina habla del arte como un lugar capaz de abrir conversaciones y acercar realidades que permanecían invisibles. Habla de identidad sin convertirla en una etiqueta. De representación sin necesidad de grandes proclamas. De esa posibilidad, aparentemente pequeña pero profundamente poderosa, de que alguien vea a otra persona siendo plenamente ella misma y comprenda que quizá también existe un lugar para sí.
Por eso su trabajo en ELLA trasciende la figura de quien presenta un evento.
Una inauguración marca el comienzo de un festival, sí. Pero también puede marcar el momento en que alguien que llegó sin conocer a nadie mira a su alrededor y empieza a sentirse parte de algo.
Y eso no sucede únicamente con luces, música o discursos.
Sucede en los detalles.
En una mirada que encuentra otra.En una palabra dicha en el momento adecuado.En un aplauso que no nace de la cortesía, sino de la emoción.En una conversación que continúa cuando el escenario ya está vacío.
Son precisamente esos instantes los que Martina dice guardar con más cariño. Porque ahí desaparece la distancia entre quien comunica y quien escucha. Y lo que queda es algo mucho más sencillo: dos personas que, durante un momento, se han encontrado.
Este año volverá a existir ese instante previo.
El escenario estará preparado. El público esperará. Durante unos minutos, antes de salir, Martina guardará silencio.
Respirará.
Y después pronunciará las primeras palabras.
Quizá esa sea una de las formas más bonitas de entender lo que significa abrir ELLA: no inaugurar simplemente un festival, sino abrir un espacio donde otras personas puedan sentirse libres para ocupar el suyo.
Sin tener que ser perfectas.
Sin tener que pedir permiso.
Simplemente presentes.



