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Viajar sin poder ser tú misma: por qué más de dos tercios de las personas LGBTQ+ ocultan quiénes son cuando viajan

  • 17 jun
  • 4 min de lectura

Viajar debería significar libertad.


La posibilidad de descubrir nuevos lugares, conocer nuevas culturas y vivir experiencias que amplíen nuestra visión del mundo.


Sin embargo, para millones de personas LGBTQ+ en todo el mundo, viajar sigue implicando una pregunta que muchas otras personas nunca tienen que hacerse:



¿Es seguro ser yo misma aquí?


Un reciente estudio internacional realizado por Booking.com como parte de su programa Travel Proud revela una realidad preocupante. Más de dos tercios de las personas LGBTQ+ afirman ocultar parcial o totalmente su orientación sexual o identidad de género cuando viajan a determinados destinos. Además, un 40% reconoce que estaría dispuesto a esconder parte de su identidad para poder visitar un lugar que siempre ha querido conocer.

Detrás de estos datos existe una realidad mucho más profunda que una simple cuestión turística.


La investigación nos recuerda que, incluso en 2026, millones de personas LGBTQ+ siguen sintiendo la necesidad de modificar su comportamiento, sus expresiones de afecto o incluso las conversaciones sobre su vida personal para sentirse seguras mientras viajan.


El armario que muchas personas vuelven a abrir


Para muchas mujeres lesbianas, bisexuales, queer y personas no binarias, viajar implica evaluar constantemente el entorno.


¿Podemos cogernos de la mano?

¿Podemos reservar una habitación doble sin recibir preguntas incómodas?

¿Podemos hablar de nuestra pareja libremente?

¿Podemos mostrar afecto en público?


Según el estudio, casi la mitad de las personas LGBTQ+ analizan continuamente si es seguro mostrarse tal y como son cuando visitan determinados destinos.


Lo que para algunas personas es una simple escapada o unas vacaciones, para otras supone una planificación mucho más compleja que incluye investigar leyes, actitudes sociales, costumbres culturales y posibles riesgos antes incluso de reservar un billete de avión.



Una realidad global que no podemos ignorar


Estos datos llegan en un momento especialmente delicado para los derechos LGBTQ+ a nivel internacional.


Aunque durante las últimas décadas se han producido avances históricos en numerosos países, también estamos viendo señales preocupantes de retroceso en distintas partes del mundo.

Actualmente, las relaciones entre personas del mismo sexo continúan estando criminalizadas en decenas de países. En algunos lugares, las personas LGBTQ+ siguen enfrentándose a penas de prisión, discriminación institucional o graves limitaciones a sus derechos fundamentales.

Esta realidad preocupa especialmente a Kristin Hansen, fundadora de ELLA Festival y activista comprometida desde hace años con la visibilidad y los derechos de la comunidad LGBTQ+.

Hansen mantiene una profunda conexión personal con Senegal, país que considera su segundo hogar desde la infancia. Por ello, sigue con especial preocupación la situación de las personas LGBTQ+ en distintas regiones del mundo y el endurecimiento de determinadas legislaciones que afectan directamente a sus vidas.


Como ella misma señala:


"Es fácil olvidar que millones de personas siguen enfrentándose a la discriminación, la invisibilidad e incluso la criminalización por ser quienes son."


Sus palabras sirven como recordatorio de una realidad que a veces puede parecer lejana para quienes viven en entornos relativamente inclusivos.


Pero para millones de personas LGBTQ+, la libertad de amar, expresarse o simplemente existir sigue siendo una lucha cotidiana.


Más que seguridad: la necesidad de pertenecer


Quizás lo más interesante de este estudio es que no habla únicamente de seguridad.

Habla de pertenencia.

Habla de la posibilidad de relajarse.

De dejar de vigilar cada palabra.

De no tener que calcular constantemente cuánto de una misma es seguro mostrar.

Porque la verdadera libertad no consiste únicamente en poder viajar.

La verdadera libertad consiste en poder viajar siendo quien eres.

Sin miedo.

Sin explicaciones.

Sin tener que esconder partes de tu identidad.


Por qué siguen siendo necesarios espacios como ELLA


Durante más de dos décadas, ELLA Festival ha reunido a mujeres lesbianas, bisexuales, queer y personas no binarias procedentes de decenas de países diferentes.

Algunas llegan desde ciudades donde pueden vivir abiertamente.

Otras viajan desde lugares donde la visibilidad sigue teniendo consecuencias sociales, familiares o incluso legales.


Muchas nunca se habían encontrado antes con miles de personas que comparten experiencias similares a las suyas.


Y, sin embargo, hay una frase que se repite una y otra vez entre quienes participan por primera vez:

"Aquí puedo ser yo misma."


Puede parecer algo sencillo.

Pero para muchas personas es extraordinario.

Porque significa poder hablar libremente de tu pareja.

Poder bailar con quien quieres.

Poder mostrar afecto sin mirar alrededor.

Poder sentir que perteneces.


Kristin Hansen resume esta misión de forma muy clara:

"El objetivo de ELLA siempre ha sido impulsar la visibilidad, el empoderamiento y la conexión a través de la comunidad. Creamos espacios donde las personas puedan sentirse libres, seguras y representadas, pero también queremos recordar que, para muchas personas LGBTQ+ en el mundo, vivir abiertamente su identidad sigue siendo un desafío cotidiano."


Quizás por eso ELLA es mucho más que un festival.


Es una comunidad internacional formada por personas que creen que la diversidad debe celebrarse, no esconderse.


Y una prueba de que cuando las personas se sienten seguras, conectadas y representadas, ocurre algo extraordinario: pueden ser ellas mismas.



Viajar también puede ser un acto de libertad


A pesar de las dificultades, el informe también deja espacio para la esperanza.

Cada vez más personas LGBTQ+ eligen destinos, eventos y comunidades donde saben que podrán vivir experiencias auténticas.


Lugares donde no tengan que ocultarse.

Lugares donde la diversidad no solo sea aceptada, sino celebrada.

Lugares donde puedan sentirse parte de algo más grande.

Porque viajar debería consistir en descubrir el mundo.

No en esconderse de él.


Y porque ninguna persona debería tener que elegir entre cumplir un sueño y vivirlo siendo auténticamente quien es.


En ELLA Festival creemos que la visibilidad, la comunidad y la pertenencia no son privilegios.

Son necesidades humanas fundamentales.


Y mientras millones de personas LGBTQ+ sigan sintiendo que deben volver al armario para viajar, seguiremos trabajando para construir espacios donde cada persona pueda sentirse libre, segura y orgullosa de ser quien es.


Porque el mundo debería ser un lugar donde todas las personas puedan viajar sin miedo.

Y vivir sin esconderse.

 
 
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