SIMONE MERCADO: EL ARTE COMO ESPACIO DE MEMORIA, IDENTIDAD Y TRANSFORMACIÓN
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Hay artistas que no solo interpretan historias, sino que las habitan. Simone Mercado es una de ellas.
Actriz, dramaturga, directora y docente, Simone ha construido una trayectoria que transita entre el cine, el teatro y la creación contemporánea, explorando temas como la identidad, la memoria, la transformación y la pertenencia. Su trabajo se caracteriza por una mirada profundamente humana, donde lo íntimo y lo colectivo dialogan constantemente, invitándonos a reflexionar sobre quiénes somos y cómo nos relacionamos con el mundo que habitamos.
A lo largo de su carrera ha participado en proyectos de gran reconocimiento internacional, entre ellos Las Plantas, presentada en la Berlinale, y Miss Carbón, una película que ha emocionado a públicos de diferentes países por su capacidad para visibilizar realidades diversas a través de historias profundamente humanas.
En esta conversación con ELLA Global Community, Simone comparte su visión sobre el arte, la identidad, la creación de comunidad y el poder de las historias para generar empatía, reflexión y transformación.
1. Simone, tu trabajo cruza cine, teatro y creación contemporánea. ¿Cómo definirías tu universo artístico hoy?
Mi universo artístico habita en el encuentro entre la memoria, la identidad y la transformación. Me interesan especialmente las historias que exploran cómo las personas atraviesan el dolor, el amor, la pérdida y los procesos de cambio. Tanto en el cine como en el teatro trabajo desde una mirada profundamente humana, donde lo íntimo y lo colectivo dialogan constantemente.
Me atraen los personajes que buscan su lugar en el mundo y las historias que nos obligan a mirar aquello que muchas veces preferimos ocultar: el duelo, la salud mental, la diferencia, los vínculos familiares o las heridas sociales que heredamos.
Suelo combinar lo poético con lo político porque creo que el arte puede emocionarnos y, al mismo tiempo, ayudarnos a comprender mejor la realidad que compartimos.
2. En tus proyectos aparece constantemente la identidad, la memoria y lo social. ¿De dónde nace esa necesidad de explorar estos temas?
Creo que nace de mi propia experiencia vital. Siempre me ha interesado observar cómo construimos quiénes somos y cómo nuestras historias personales están atravesadas por el contexto social, familiar y cultural en el que vivimos.
La memoria ocupa un lugar muy importante en mi trabajo porque entiendo que somos el resultado de aquello que recordamos, pero también de aquello que olvidamos. Y la identidad es un territorio en permanente movimiento. Me interesa explorar esas preguntas desde el arte porque son preguntas universales.
Además, mi experiencia como migrante entre Chile y España me ha llevado a reflexionar constantemente sobre la pertenencia, la memoria y la construcción de identidad. Vivir entre territorios también significa vivir entre relatos, y esa experiencia ha influido profundamente en mi manera de crear.
3. Como mujer trans y creadora, ¿cómo ha influido tu experiencia personal en tu forma de contar historias?
Ser una mujer trans me ha permitido desarrollar una sensibilidad muy particular hacia las experiencias que habitan los márgenes, hacia quienes han tenido que reinventarse para ocupar un lugar en el mundo.
No siento que mi identidad defina toda mi obra, pero sí atraviesa mi manera de mirar. Me interesa cuestionar las categorías rígidas, abrir espacios para la complejidad y reivindicar la diversidad de las experiencias humanas. Mi recorrido personal me ha enseñado que la identidad no es una respuesta, sino una búsqueda constante, y esa idea aparece de una u otra forma en muchos de mis trabajos.

4. Has trabajado en cine, teatro y formación. ¿Qué te aporta cada uno de estos espacios?
Cada uno me alimenta de una manera diferente.
El cine me ha enseñado la precisión, la escucha y la potencia de los pequeños gestos. El teatro me ofrece el encuentro directo con el público y la posibilidad de construir experiencias colectivas en tiempo real. Y la formación me conecta con algo profundamente transformador: acompañar procesos creativos y descubrir nuevas voces.
No entiendo estos espacios como compartimentos separados. Todos dialogan entre sí y enriquecen mi práctica artística.
5. Películas como “Las Plantas” o “Miss Carbón” han tenido un recorrido internacional muy relevante. ¿Cómo vives ese reconocimiento?
Con muchísima gratitud.
Proyectos como Las Plantas o Miss Carbón me han permitido comprobar que las historias más íntimas pueden conectar con personas de contextos, culturas y realidades muy diferentes. Poder compartir mi trabajo en festivales, encuentros y distintos países ha sido un privilegio enorme.
Por supuesto, los reconocimientos son importantes y ayudan a que las obras sigan viajando, pero si pienso en lo que más me ha emocionado de ese recorrido internacional, diría que ha sido el contacto con las personas. Escuchar cómo una historia resuena en alguien que vive al otro lado del mundo sigue pareciéndome algo profundamente conmovedor.
He tenido la oportunidad de conversar con espectadores y espectadoras de lugares muy distintos y descubrir que, más allá de nuestras diferencias, compartimos muchas de las mismas preguntas, emociones y anhelos. Esos encuentros me recuerdan por qué hago este trabajo y refuerzan mi convicción de que el arte tiene una enorme capacidad para generar conexión y empatía entre las personas.
6. También diriges tu propio espacio, LABORATORIO ESCÉNICO STUDIO. ¿Qué papel tiene para ti la creación de comunidad dentro del arte?
Tiene un papel fundamental.
LABORATORIO ESCÉNICO nació de la necesidad de crear un espacio donde las personas pudieran investigar, equivocarse, descubrirse y crecer a través del arte. Con el tiempo he comprendido que la creación de comunidad es tan importante como la creación artística.
Mis alumnas y alumnos han sido uno de los grandes espejos de mi vida. A través de sus procesos, sus preguntas, sus miedos y sus descubrimientos, yo también he aprendido muchísimo sobre mí misma y sobre la condición humana. Por eso creo profundamente en la responsabilidad que implica la docencia. Enseñar no consiste únicamente en transmitir herramientas técnicas, sino también en acompañar procesos humanos.
Aunque trabajamos interpretación, cine y teatro, siento que en LABORATORIO ESCÉNICO aprendemos algo más importante: aprendemos sobre la vida. Para mí, tanto el teatro como el cine son grandes espejos de la humanidad. Nos permiten observarnos, cuestionarnos y comprender mejor quiénes somos y cómo nos relacionamos con los demás.
En una época cada vez más individualista, me interesa generar espacios donde las personas puedan encontrarse, escucharse y construir colectivamente. Creo que ahí reside una de las mayores fuerzas transformadoras del arte.
7. En ELLA Festival presentarás una película y participarás en un ELLA Talk. ¿Qué te interesa generar en ese encuentro con el público?
Me interesa generar diálogo.
Creo que el arte cobra una nueva dimensión cuando se comparte y cuando existe la posibilidad de conversar sobre aquello que una obra despierta en quienes la reciben.
Me gustaría que fuese un espacio de intercambio honesto, donde podamos reflexionar sobre identidad, representación, creación artística y también sobre las historias que todavía necesitan ser contadas.
También me interesa escuchar. Muchas veces los encuentros con el público son tan enriquecedores para quienes estamos sobre el escenario como para quienes asisten. Son espacios donde aparecen preguntas inesperadas y donde las obras continúan vivas más allá de la pantalla.
8. ¿Qué importancia tienen espacios como ELLA para dar visibilidad a historias diversas dentro del colectivo?
Son absolutamente necesarios.
Los espacios de representación no solo permiten visibilizar determinadas historias; también generan referentes, comunidad y sentido de pertenencia. Durante mucho tiempo muchas personas crecimos sin vernos reflejadas en los relatos culturales dominantes.
Festivales como ELLA contribuyen a ampliar esas narrativas y a demostrar que la diversidad no es una excepción, sino una parte esencial de nuestra realidad. Además, permiten que artistas, creadoras y público puedan encontrarse, compartir experiencias y fortalecer redes que siguen generando impacto mucho después de que el festival termine.
9. Tu trabajo combina lo poético con lo político. ¿Crees que el arte tiene una responsabilidad social?
Sí, aunque no creo que el arte deba dar respuestas.
Pienso que su responsabilidad está en abrir preguntas, generar reflexión y ampliar nuestra capacidad de empatía. Toda creación artística dialoga con el contexto en el que surge, incluso cuando no pretende hacerlo.
Me interesa un arte que no sea indiferente a su tiempo, que sea capaz de conmover, cuestionar y acompañar procesos de transformación individual y colectiva. Creo que las historias tienen el poder de hacernos mirar aquello que normalmente pasamos por alto, y ahí reside una de las grandes fuerzas del arte.
10. ¿Qué te gustaría que el público se lleve después de ver tu trabajo?
Me gustaría que se llevase una experiencia emocional auténtica.
Si después de una obra, una película o un encuentro alguien sale con una nueva pregunta, una emoción difícil de nombrar o una mirada diferente sobre sí mismo o sobre los demás, siento que algo importante ha ocurrido.
Creo que el arte tiene la capacidad de recordarnos nuestra humanidad compartida. Vivimos tiempos donde es fácil olvidar que detrás de cada historia hay una persona, una experiencia y una vida compleja. Si mi trabajo contribuye, aunque sea por un instante, a generar más empatía, más reflexión o más conexión entre las personas, entonces siento que ha cumplido su propósito.

Este verano tendremos el privilegio de contar con Simone Mercado en ELLA Festival Mallorca 2026, donde participará en un ELLA Talk y compartirá con nuestra comunidad una conversación abierta sobre arte, identidad, representación y creación contemporánea.
Además, podremos disfrutar de la proyección especial de Miss Carbón, una de las películas más relevantes de su trayectoria reciente, seguida de un encuentro con el público para profundizar en los temas que atraviesan la obra y conocer de primera mano su experiencia personal y profesional.
Una oportunidad única para descubrir el universo creativo de una artista que entiende el arte como un espacio de encuentro, reflexión y transformación, y para seguir ampliando las narrativas diversas que hacen de ELLA un lugar de visibilidad, inspiración y comunidad.



